Bali (Indonesia), Asia

¿Cómo surgió el viaje?

Mi carrera en la universidad ha sido lo que más me ha ayudado para empezar a viajar de la forma en la que yo lo hago: viviendo en los sitios. He cogido todas las oportunidades que la UCLM me ha dado: el programa de Erasmus, en el que estudié y viví durante un año en Noruega; el programa de SICUE, donde pasé otro año en Málaga; y el de Programas Propios, que fueron 6 meses en Taiwan.

Sin embargo, después de quedarme sin más programas para viajar, lo único que quería era terminar la dichosa carrera para poder viajar a mi aire sin depende de nada, ya que esta me llevó más años de la cuenta porque me centré más en los viajes que en los estudios (debo admitirlo).

Fue unos meses antes de terminar la carrera cuando empezó la maravillosa idea del viaje a Bali. Surgió de la manera más tonta posible: un amigo y yo hablando sobre viajes en un bar y con un par de cervezas de más… Pero la tontería no se quedó ahí y siguió al día siguiente y al mes siguiente y al otro… Hasta que finalmente decidimos irnos, pero no de vacaciones, no, a vivir.

El viaje lo planeamos juntos, pero mi amigo fue 15 días antes que yo con otro amigo suyo que después se volvería, y sería entonces cuando yo me uniría porque tenía que presentar el TFG y no podía ir antes.

¡Nos vamos! ¿O no?

Con una mochila, 1500 euros y la gran idea de irme a vivir a Bali me dirigí al Aeropuerto de Barajas para iniciar mi aventura. Sí, con esa cantidad de dinero tenía que encontrar un trabajo lo más rápido posible, y no, Bali no es conocida por el trabajo precisamente.

El primer contratiempo sucedió al hacer el check-in cuando me dijeron que no podía viajar a Bali sin un visado o un billete de vuelta. Esto me sorprendió bastante porque nos habíamos estado informando y se podía estar hasta un mes sin ningún tipo de visado. Además, mi amigo había viajado desde el mismo aeropuerto dos semanas antes y no tuvo ningún problema.

No sé si será mi mala suerte o que el destino ya me estaba avisando, pero a las trabajadoras de ese día les dieron igual todas mis explicaciones, y me dijeron que no viajaba sin un billete de salida del país. Esto me pasó una hora y media antes de que mi vuelo saliera. Por esta razón, busqué un vuelo a uno de los países más cercanos (mentira, aproveché para cogerlo a donde quería) y reservé para Tailandia. ¡Genial! Mi plan de vivir en Bali no tenía ninguna laguna… Contaba con 200 euros menos antes de salir del aeropuerto y un viaje a Tailandia. ¡Todo perfecto! Desde ese momento ya supe que este viaje iba a ser toda una aventura.

Balangan

A pesar de este pequeño inconveniente, cuando llegué al Aeropuerto Internacional de Ngurah Rai, me sentí más feliz que nunca. Mi amigo me había venido a buscar en una moto que tenía alquilada, y nos dirigimos al que se convertiría en mi lugar favorito durante el próximo mes: Balangan.

Nos alojábamos en Paranyogan Homestay 2 que se encontraba a 35 minutos del aeropuerto y era donde mi amigo se había estado quedando. Él ya me había avisado de que me iba a encantar, pero lo que no sabía era que de verdad me iba a sentir como en casa.

El lugar era precioso: una pequeña casita con unas 6 habitaciones, que tenían un jardín pequeño y una cocina (al aire libre) común. Tenía un ambiente muy familiar. Cada habitación tenía una cama de matrimonio, aire acondicionado, wifi gratuito y baño privado (con ducha al aire libre, sin techo). Además, el precio era muy económico y más para nosotros que compartíamos habitación. Pagábamos unos 3 euros cada uno por día. ¡Además teníamos la compañía de este precioso gatito!

La playa de Balangan estaba solo a 10 minutos en moto. Esta playa no es de las más conocidas de Bali, pero os puedo asegurar que es de las más bonitas. No hay mucha gente y hay un rollo de surf muy guay. Además, es una de las mejores playas para empezar a surfear, aunque dependiendo de la marea, puedes encontrar olas muy grandes para las que necesitas experiencia.

También puedes pasar el día sin problema aunque no hagas surf, ya que hay varios restaurantes algunos con hamacas donde puedes comer y beber lo que quieras a un precio bastante aceptable (un plato básico te costaba alrededor de 2 euros). Recomiendo totalmente visitar esta playa, ¡no te la puedes perder! Nosotros íbamos prácticamente todos los días.

Además de la playa de Balangan, estaba cerca la playa de Dreambeach (a unos 25 minutos) y también era digna de ver. Esta playa es bastante más grande que la de Balangan. Es muy bonita, pero tiene un ambiente menos personal. Dependiendo de la marea debías tener más o menos experiencia, pero es totalmente recomendable si todavía no eres un experto. También tiene un restaurante para comer pero nunca llegamos a pedir nada, por lo que no sé muy bien el precio (tenía pinta de ser más caro que en Balangan).

Nuestra vida allí era lo más sencilla posible. No teníamos mucho dinero, pues íbamos los dos con el mismo presupuesto y todavía estábamos investigando sobre los trabajos. Solíamos comer en puestos de la calle comida asiática (noodles, arroz, verduras y huevo), que nos costaba menos de 1 euro, aunque algunos días comimos en la playa de Balangan (que era el doble). Entre la playa y nuestra casa había un supermercado (en general, son un poco caros) y a veces también comprábamos para cocinar en casa. La verdad es que intentábamos ahorrar lo máximo posible en todo, imaginaos que un simple helado del supermercado para nosotros era un lujo que muchas veces ni siquiera nos podíamos permitir.

¿Cómo te mueves por Bali?

Me gustaría hacer un hincapié en esto, ya que en Bali todo el mundo se mueve en moto. Las distancias son muy largas y es imposible ir andando. Dependiendo del sitio, puedes moverte más o menos sin moto, pero en la mayoría de casos no puedes desplazarte a pie.

Por lo tanto: ¿Conduces? Perfecto. ¿No conduces? Estás jodido. Este último fue mi caso. Yo tengo carnet de conducir, pero nunca he cogido una moto y sinceramente Bali no me parece el mejor lugar para empezar, ya que todo es un caos y no siguen ninguna norma. De hecho, me parece un poco peligroso. Por eso yo cuando estuve con mi amigo tuve suerte porque él si conduce, pero aún así ya dependes de otra persona, y esto se puede convertir en un problema si quieres un poco de libertad.

Mi salvación fue que hay Grab, que es básicamente como Uber. Hay coches y motos, por lo que si vas solo puedes coger una moto que es mucho más barato. El precio suele ser razonable, pero obviamente depende de a dónde te quieras mover. Aún así, en mi caso no era algo que podía permitirme todos los días.

Nosotros hemos llegado a hacer viajes de más de una hora con los dos en la moto, dos tablas de surf y nuestras dos mochilas. Además, pensaréis que como me compre una tabla me convertí en una experta del surf, pero debido a una serie de catastróficas desdichas, y nunca mejor dicho, mi tabla se recorrió todo Bali pero la use dos veces contadas. No os preocupeis, en Kuta puedes comprar una tabla de segunda mano por 200 euros y, si cuando te vas la llevas a la tienda, te devuelven la mitad del dinero. Así que practicar, no practiqué mucho pero oye de pasar tanto tiempo viendo surfear la teoría me la sé toda.

Por cierto, si tienes pensado coger moto, debes sacarte el carnet internacional antes de ir. Es muy sencillo de hacer, yo fui la misma mañana antes de irme a la Oficina de Tráfico. Solo tienes que llevar una foto de carnet y cuesta unos 10 euros.

Uluwatu

La playa que más me impresionó sin duda fue Padang Padang. Esta se encuentra en Uluwatu, que está en el sur de Bali, muy cerca de Balangan (unos 40 minutos en moto) y donde recomiendo 100 % ir.

Esta playa tiene una bonita entrada por unas escaleras de piedra, donde alrededor solo ves naturaleza y también puedes encontrar monos. La playa no es muy grande, pero es preciosa y tiene unas olas gigantes que no había visto nunca. Además, cuando fuimos tuvimos la suerte de que era la Copa Rip Curl de surf y pudimos ver a unos auténticos cracks surfeando. Fue increíble, tanto el ambiente que había como la competición. El ganador fue Benji Brand, y cuando le fueron a dar el premio hicieron una especie de ritual. Sin duda, uno de los momentos más guays en esta aventura.

Además de la playa, no os podéis perder el Templo Uluwatu. Es uno de los principales templos de Bali y es tan impresionante por su ubicación en el borde de un acantilado. El paseo por este templo está lleno de naturaleza y hasta puedes ver monos. Tienes que pagar unos 9 euros en la entrada y ponerte una túnica como falda que te cubra las rodillas pero todo merece la pena por estas vistas. Sinceramente es uno de los sitios más bonitos que he visto en mis viajes, además de en Bali, y lo recomiendo totalmente.

Canggu

Después de una semana decidimos irnos a Canggu, ya que es más turístico y por lo tanto más factible para encontrar trabajo (todavía teníamos esperanza). Canggu está a un hora al norte de Balangan y es una zona enfocada más a la fiesta y siendo sinceros, al postureo. Por esta razón, también es un poco más caro. Las calles están llenas de bares, tiendas de ropa y de surf, tiendas de tatuajes, centros de yoga, meditación, sanación…

Estoy segura de que hay lugares increíbles para alojarse pero nosotros aquí no tuvimos tanta suerte y cambiamos varias veces de sitio en pocos días, así que no tengo nada que recomendar. ¡Bueno sí! Aunque yo no lo llegué a probar, hay un lugar muy interesante que se llama Dreamsea Surf Camp, donde puedes hacer un voluntariado y es una idea genial para ahorrar un poco y aprovechar y hacer surf y yoga a tope. Sin embargo, como ya he dicho al final no lo hice porque para las fechas que tenían disponibles yo estaría ya en Tailandia, así que si os interesa, escribid un correo y os informaran de todo.

Canggu no destaca precisamente por sus playas: la principal es Echo Beach. Siento decir que esta playa no es nada impresionante, de hecho, yo diría que no es ni bonita. Tiene olas que están bien para principiantes e intermedios, pero desde luego no es el mejor sitio para surfear, ya que está lleno de gente y además la mayoría está empezando y es hasta peligroso. Está lleno de escuelas de surf y, en general, mucha gente.

Sin embargo, la playa de Batu Bolong tiene un poco más de encanto, pero ninguna de ellas me pareció impresionante (teniendo en cuenta las playas de Bali).

Una noche salimos de fiesta y la verdad es que había mucho ambiente. Empezamos en Old’s Man, que es un bar/discoteca que está a pie de la playa de Echo Beach, muy famoso por cierto. Estaba muy bien y había mucho ambiente, lo que pasa es que beber es bastante caro. Después terminamos en Sand Bar que es una fiesta en la misma playa con música más latina y enfrente también había un sitio de electrónica.

Sin embargo, lo que más me gustó y me sorprendió fue Pretty Poison. Es una especie de pub que ¡está dentro de una tienda de alimentación! Tienes que pasar dentro de la tienda y abrir una puerta que parece un frigorífico y de repente entras en un pub oscuro, con música hiphop que tiene un patio donde hay una exhibición de skate en una piscina vacía. El espectáculo era increíble, con muchísimo ambiente: gente alrededor de la piscina, un rincón donde podías hacerte tatuajes y varios skaters que merecían la pena ser vistos.

Viaje a las islas

Hay varias islas que están al lado de Bali y que son muy famosas como Nusa Penida, las islas Gili o Lombok. Yo tenía muchas ganas de ir y aproveché que un grupo de chicos que habíamos conocido iban a ir así que decidí irme con ellos. Aquí me separé de mi amigo.

Nusa Penida

Nuestra primera parada era Nusa Penida. Salimos desde Canggu y fuimos en taxi hasta Sanur, donde cogeríamos un barco. El barco es muy rápido, solo tarda 45 minutos, y cuesta unos 5 euros. Una vez allí nos alojamos en un sitio precioso, llamado Full Moon Bungalows. Eran cabañas apartadas y super bonitas, con mosquiteras y baño privado, donde solo se escuchaba la naturaleza. El sitio transmitía mucha paz y no había mucha gente. También tenía un bar/restaurante en el que algunas noches había música en vivo.

La isla es pequeña y no tiene muchos recursos. Por ejemplo, nosotros tuvimos problemas con los cajeros para sacar dinero, porque no funcionaban. Así que lleva dinero en cash por si acaso. En la isla todo el mundo se desplaza en moto, ya que no hay otro medio, a no ser que seas rico y cojas un taxi. Allí la gente ni siquiera lleva casco (no te lo dan cuando alquilas la moto), y la isla en general es un poco naturaleza salvaje.

Nosotros nos dedicamos a hacer un recorrido por las playas durante dos días. La playa más famosa y con razón, porque es impactante es Kelinking Beach. Eso sí, ¡prepara fuerzas y zapatillas! Hay que aparcar un poco lejos de la playa, por lo que hay que andar un poco, y después cuando llegas… te quedas sin palabras. Las primeras vistas son desde arriba de la playa, porque para bajar a lo que es la playa en sí, hay que hacer una escalada mortal. La bajada puede ser un poco más rápida, pero la subida puede ser perfectamente una hora, pero el verdadero problema es que tiene muchísima muchísima pendiente. ¡Pero merece la pena! El agua es azul cristalina y hay unas olas gigantes. El paisaje es de película. Eso sí, ten cuidado por que las olas son tan grandes que cuesta mucho salir.

Además de esta playa, visitamos otras como Crystal Bay, Secret Beach o Padang Beach. Todas tenían mucho encanto, y fue una pena hacer una ruta tan rápida porque a mí me gusta disfrutar más de la playa y pasar el día allí.

Además en Nusa aprovechamos para hacer buceo. Yo nunca lo había hecho y tenía muchísimas ganas pero… me da mucho miedo. Estuve a punto de hacerlo pero me agobié mucho con la sensación de estar debajo del agua y que algo salga mal… (que es muy difícil que pase, pero siempre está el riesgo). Terminé haciendo snorkel y me gustó mucho ya que pude ver mantas rayas bastante grandes y una tortuga de tamaño mediano.

Isla Gili Trawaguan

Desde Nusa nos fuimos a Gili T, que es también muy famosa tanto por sus paisajes como por la fiesta (sí, y las setas también pero siento deciros que no las probé). Allí nos alojamos en un hostal con piscina y que tenía actividades por las noches que se llamaba Gili Mansion. Las habitaciones eran muy básicas y los baños compartidos estaban fuera. Pero el precio era muy económico y la verdad que se estaba muy a gusto.

En esta isla las distancias son más pequeñas por lo que no necesitas moto, con una bici o andando puedes llegar a todos lados. Hay mucho ambiente, muchas tiendas, muchos gimnasios, escuelas de buceo, bares, discotecas… sobre todo discotecas. Por lo tanto hay mucha gente y es más cara que Bali. A pesar de eso, a mí me transmitió paz, o más bien libertad ya que no dependía de la moto para desplazarme. Nosotros nos tomamos estos días más de relax que de fiesta.

También en esta isla buscamos una escuela de buceo para hacer snorkel ya que queríamos ver las famosas esculturas submarinas creadas por Jason de Caires Taylor. Encontramos una excursión en barco guiada con otras 3 paradas más a parte de las esculturas pero parece ser que todas las excursiones organizadas tenían la misma ruta, porque todas las paradas estaban llenas de gente y de barcos. Las estatuas eran muy curiosas y muy bonitas, pero había tanta gente que no podías disfrutarlo. Te daban patadas, se ponían por encima tuya, no podías salir a la superficie y te chocabas con la gente… Además las demás paradas no tuvieron nada de especial, solo vimos alguna tortuga y tampoco muy grandes. La verdad que no fue la mejor experiencia.

Después de las islas decidí seguir mi camino sola e ir a visitar Ubud, que está en el corazón de Bali y es muy famosa por sus arrozales y templos, además de su ambiente espiritual.

Ubud

De Gili T cogí un viaje organizado que incluía el barco desde la isla hasta Padang Bai en Bali y desde allí nos llevaban en pequeñas furgonetas compartidas hasta los diferentes destinos. En Ubud me alojé en un hostal llamado In Da Lodge, que estaba muy bien situado en una de las calles principales. Ubud tiene la ventaja de que puedes ir andando por el centro histórico, pero el problema es que para ver los sitios más famosos tienes que ir en moto y como yo estaba sola y no conduzco lo tenía más difícil.

Por lo tanto, allí visité el Art Market, que estaba a unos minutos del hostal. Es un mercado bastante grande con cosas interesantes y muy agradable para dar un paseo. Después fui al famoso Monkey Forest, que es una gran reserva natural con templos y densos bosques en los que habitan cientos de monos. Por supuesto, los monos son la razón para ir a ver este sitio ya que están en libertad y corren a sus anchas. Lo que significa que estarán al lado tuya en casi toda la visita. En general el sitio me pareció precioso y fue muy curioso ver a tantos monos tan cerca, aunque tengo que reconocer que pasé un poco de miedo ya que iba sola y estos monos tienen mucho carácter y además tienen tendencia a pelearse entre ellos así que cuanto mas lejos te pille, mejor. Yo me dediqué a seguir a la gente para no quedarme sola y sí, en más de una ocasión se dieron cuenta. ¡Ah! Ni se te ocurra tocarlos, darlos de comer o mirarlos directamente a los ojos.

Ese día conocí a un chico italiano (utilizo la aplicación de Couchsurfing para conocer a gente cuando viajo sola) y me recomendó que fuéramos a ver el espectáculo de danza Barong, que son danzas tradicionales balinesas. Nosotros fuimos a verlo al Pura Taman Saraswati. Este espectáculo representa la lucha entre el bien y el mal, en el que los hombres cantan y tocan instrumentos y las mujeres bailan (de una forma muy peculiar con los ojos, dedos y cabeza especialmente) y después hay una interpretación entre los personajes de “el bien” y “el mal”. Estuvo muy entretenido y creo que es algo que merece la pena ver si quieres conocer más a fondo la cultura balinesa.

Aparte de recorrer las calles del centro histórico, que te envuelven con su cultura y su ambiente espiritual, hice una excursión fuera del centro para ver una cascada ya que son tan famosas allí. La que yo fui a ver es Beji Giriya Waterfall y creo que no es muy conocida (me la recomendó el chico italiano) pero es preciosa. Está a unos 40 minutos del centro (yo cogí una moto de Grab) y cuando llegas te ponen una túnica para taparte las piernas. Esta cascada es característica ya que tiene un templo en la cascada y además tiene un recorrido de pequeñas cascadas que purifican tu alma. El recorrido es precioso, lo disfruté muchísimo, me podría haber tirado allí todo el día. Además, los alrededores de las cascadas está lleno de arrozales por lo que hice un 2×1 ya que los arrozales más famosos están muy lejos y no podía permitírmelo en Grab.

Sólo pasé 3 días en Ubud pero sentí que podía haber pasado una semana, ya que tiene infinitas cosas para ver, y además hay muchos talleres de yoga (que no podía permitirme, ya que son un poco caros) a los que me hubiera encantado ir. Simplemente es un sitio precioso con un encanto especial.

Después de Ubud volví a Balangan donde se encontraba mi amigo, y como nos quedamos en el mismo sitio me sentía como volver a casa. Estuvimos allí una semana más y tocaba la hora de despedirnos, ya que yo tenía que ir a Tailandia y el se iba a Laos.

Kuta

Mi última parada en Bali fue Kuta ya que es lo que está más cerca del aeropuerto. En este lugar no esperes encontrar nada más que nos sean tiendas, bares y discotecas. Muchas discotecas. Es como la zona guiri de Benidorm en España. Todo está lleno de gente por todos lados, con vendedores acosándote para que les compres algo y enfadándose si preguntas el precio y no te lo llevas. Para hacer compras, es el lugar perfecto (si tienes paciencia) ya que vas a encontrar absolutamente todo lo que buscas.

Pues en este maravilloso sitio pasé mis dos últimos días donde me alojé en Celebbest Kuta Hostel, que estaba bastante bien y tenía piscina. El primero, lo pasé con mi amigo y unos buenos amigos que habíamos conocido en Balangan y fuimos al famoso Sky Garden, que es un restaurante que por 8 euros tienes buffet libre de 5-9pm de comida y bebida. ¡Pero también es discoteca! Un buen plan para despedirnos. Y el segundo día pensando que iba a morirme del aburrimiento, conocí a una persona muy espiritual con la que a día de hoy mantengo el contacto y me hizo reflexionar mucho.

¿Pero, y qué pasó con el trabajo?

Encontrar trabajo en Bali fue misión imposible, y fue la primera semana cuando nos dimos cuenta de ello. Trabajar en la hostelería no es posible ya que solo trabajan los locales. La otra opción que barajábamos para un futuro era comprar/alquilar una villa y alquilarla, pero esto tampoco da tanto dinero ya que conocimos a personas que lo hacían, además de que no es nada fácil y necesitas invertir mucho. Además, las visas en Indonesia son muy estrictas, y en el mejor de los casos tenías que estar saliendo del país cada 6 meses. Conclusión: que no era factible. Sin embargo, fue aquí cuando conocimos a mucha gente que estaba trabajando en Australia con la Work and Holiday Visa, y fue entonces cuando yo decidí pedir esta visa e irme a Australia. ¿Qué pasa? Que tardan en concedértela y yo tenia un viaje a Tailandia…

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